Pertenezco a esa especie en extinción que todas las mañanas, lo primero que hace es comprar el periódico y el pan. Una tarde de mayo de hace 50 años compré el primer número de EL PAÍS. Estaba en cuarto de carrera. Desde entonces lo leo a diario y puedo asegurarle que de los 17.800 ejemplares que han salido a la calle habré leído la inmensa mayoría. En aquel primer número vi un diario diferente que me enganchó, pero también intuí que el triunfo de EL PAÍS en los quioscos iba a significar el cierre del que era nuestro periódico de referencia, el diario Informaciones, que en los estertores del franquismo se la jugaba a diario en esos tiempos tan duros y que era el periódico más leído en nuestras universidades. Agradezco a ambos diarios que me convirtieran en un lector voraz de la prensa.
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