Francesc Augé, el hombre que a sus 56 años y tras sufrir dos infartos y cuatro ictus espera poder recibir la eutanasia, intentó quitarse la vida el pasado 13 de septiembre. La ayuda asistida a morir que solicitó estaba aprobada por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña —el ente independiente formado por juristas, médicos y expertos en bioética que analiza las solicitudes— desde 2024, pero los tribunales la tenían varada a causa de la negativa de su padre, de fuertes convicciones religiosas y que quería evitar su muerte. Tras ver el sufrimiento de su hijo, decidió en verano tirar la toalla y no poner más obstáculos. Este jueves, su abogado, Valentín Gómez, ha presentado un escrito de desistimiento en el juzgado, lo que da vía libre al juez para que cierre el proceso judicial y pueda activarse de nuevo la petición de la eutanasia, según ha explicado a EL PAÍS.
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