No sé si conocen la historia de Saturo Tabaka, un señor japonés que tras el asesinato de su esposa en 1999 decidió mantener intacta la habitación del crimen, por si la tecnología pudiera resolver el caso en el futuro. Para ello pagó el alquiler del piso desde entonces, aunque no vivía nadie, para dejar todo como estaba, una cápsula de tiempo detenido. Hasta que en 2023 sucedió lo que esperaba: nuevas técnicas de ADN revelaron la culpable (una amiga de él celosa). Este hombre dice que no fue una obsesión, sino que quería poder decir a su hijo que hizo todo lo posible para saber la verdad y que se hiciera justicia.
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