Djibril, un chimpancé al que rechazó su madre, en el Bioparc de Fuengirola (Málaga) se abrazaba a un peluche que le ofrecieron en el centro. Un comportamiento similar al de Punch, el macaco japonés cuya imagen arrastrando un peluche con forma de orangután se viralizó. Otros, como Chitto, un macaco de Berbería, se aferraba a la persona que sustituyó a su madre desde que fue arrancado de su lado y terminó en la casa de una pareja alemana que lo compró como regalo de cumpleaños de forma ilegal. Llevaba arnés, pañal y una correa. No tenía alternativa; la cría, de pocos meses, necesita mantener, como sea, el apego materno que le daba seguridad y que le fue arrebatado cuando lo separaron de su madre para venderlo.
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