Cuando en el invierno de 1956 Paul Thek (Nueva York, 1933-1988) coincidió con Peter Hujar (Nueva Jersey, 1934-Nueva York, 1987), surgió una fuerte afinidad. Aquel encuentro no solo estaba destinado a marcar sus vidas, sino a dejar huella en el arte norteamericano. Ocurrió en Coral Gables, Florida, donde Thek, entonces emparejado con el escenógrafo Peter Harvey, pasaba una temporada. Hujar llegó acompañado del pintor Joseph Raffael, excompañero de estudios de Thek en la prestigiosa escuela de arte Cooper Union. Son jóvenes, bellos, inseguros. Ninguno de los dos ha encontrado aún su lugar en el mundo del arte. Cuatro años después se convirtieron en amantes. Iniciaban una relación atravesada por el deseo, la admiración, la distancia, las fricciones y las reconciliaciones, que se prolongaría a lo largo de dos décadas.
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