“Serena”, contesta sin pensarlo Yolanda Díaz cuando se le pregunta por su estado de ánimo. La vicepresidenta segunda del Gobierno (Fene-A Coruña, 54 años) llevaba un año madurando su decisión de renunciar al liderazgo del espacio a la izquierda del PSOE. Pocas horas después de hacerlo público, se le nota relajada mientras se toma un café en su despacho del Ministerio de Trabajo. No trasluce intención de ajustar cuentas con nadie y reparte buenas palabras: para los suyos, para el PSOE y hasta para Pablo Iglesias. Eso sí, avisa de que no se implicará en el debate sobre su sucesión para no repetir lo que Iglesias le hizo a ella: designarla públicamente sin contar con su autorización. En su primera entrevista tras el anuncio, Díaz reafirma su intención de continuar en el Gobierno y deja entrever que su futuro personal será lejos de la primera línea política.
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