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La última botería de Madrid se reinventa como oasis de creatividad compartida: “Hago feliz a la gente sin producir nada, con algo que simplemente pasa”

today8 Marzo 2026 2

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El taller de Julio Rodríguez ostentaba hasta 2020 el honor —o el pesar— de ser la última botería de Madrid. Nada que ver con el calzado, sino con los tradicionales recipientes elaborados con piel de cabra para conservar líquidos como el aceite y, principalmente, el vino. “Casi todos los días entra alguien preguntando si hacemos botas de vino”, reconoce Verónica Jorge Hernándiz, la violinista valenciana de 45 años que desde hace uno posee las llaves del establecimiento. La respuesta es que no, ya no se hacen botas, pero la duda es comprensible porque la fachada exterior del local apenas ha cambiado desde que el taller se estableció en el barrio de La Latina en 1909, cuando el abuelo de Julio se inició en el oficio como aprendiz. Tras la inesperada muerte del nieto, la botería se quedó sin sucesor. Su hija, Alicia, tardó años en decidir qué hacer con el espacio, hasta que la idea de Verónica la convenció. “Con el tiempo, algún vecino me ha contado que tenían mucho miedo de que Alicia pusiera aquí una lavandería o un piso turístico”, cuenta la nueva inquilina.

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Scritto da: webmaster

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