El conflicto desencadenado por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo y su efecto sobre los precios energéticos está impactando en un punto débil del sistema eléctrico español: la operación reforzada que aplica el operador, Red Eléctrica (REE), desde el apagón sufrido el pasado 28 de abril en toda la Península Ibérica. Dicha operación, conocida como escudo antiapagón, consiste esencialmente en la programación masiva de centrales de ciclo combinado de gas que, al ser síncronas, pueden absorber de manera automática posibles alteraciones de tensión en las redes, causa del cero eléctrico del año pasado. Frente a los siete ciclos programados en toda España el día del blackout, REE ha venido programando desde entonces una media de 25 centrales de este tipo (hasta 30, en momentos puntuales) a través de las llamadas restricciones técnicas, que son mucho más caras. Se trata de un mecanismo para corregir en tiempo real los desequilibrios inesperados entre producción y demanda y las incidencias en la red, por el que REE modifica sus programas, con costes adicionales, para asegurar la seguridad del suministro.
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