Lisandra Ferro, una habanera de 43 años, despertó este viernes en medio del enésimo apagón con su corazón latiendo de forma intensa. Se sentía ansiosa desde la noche anterior, cuando supo que a la mañana siguiente el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez daría una conferencia de prensa a las 7.30 de la mañana, tras varias semanas de una escasez de combustible que ha puesto en jaque a la isla y a quienes viven en ella. Quería escuchar algo que la sacara del estupor en el que llevaba todo este tiempo, con dos hijos pequeños, sometida a apagones de más de 15 horas diarias y obligada a cambiar de trabajo dos veces en un mes. Para colmo, apenas abrió los ojos, la mujer vio una notificación en su móvil que la puso más nerviosa. “Dicen que el domingo comienza la Hora cero [el fin total del combustible]. Acapara agua y alimentos imperecederos. Cuídense”, le lanzó por WhatsApp, a modo de vaticinio, una amiga desde Madrid. Así que Lisandra saltó de la cama, despertó a los niños, los alistó —pan con mayonesa y agua con azúcar de desayuno— y les dijo: “Hoy llegarán un poco más tarde a la escuela”. Y juntos se sentaron, puntuales, frente a una radio para escuchar qué tenía que decir el presidente a los cubanos, en medio de la debacle de los últimos 43 días.
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