Detrás del arresto de José M. G. el miércoles como presunto autor del incendio en el que murió su expareja, Dolores; la madre de ella, Antonia; y Laura Valentina, una vecina, hay un historial de violencia machista perpetrada siempre en Miranda de Ebro, una localidad de 36.000 habitantes al noreste de Burgos. José, de 60 años, es lo que se conoce en lenguaje técnico como un agresor persistente, uno de esos hombres que a lo largo de su vida ejercen violencia contra más de una mujer. Es el supuesto autor de la agresión machista con más víctimas —entre muertas y heridas— desde que hay registros. Acababa de salir de la cárcel, donde había cumplido su segunda condena por agredir y atar con cadenas a una expareja. La jueza lo envió a prisión sin fianza el viernes tras un interrogatorio de hora y media. Se enfrenta a tres delitos de asesinato, entre otros. Algunas de sus agresiones del pasado, según su entorno, han quedado impunes.
Seguir leyendo