Castilla y León es la comunidad políticamente más previsible del país. No hay cambios desde hace 40 años: siempre gobierna la derecha. De la secuencia de las cuatro elecciones seguidas que programó el PP para apuntalar el ambiente de cambio de ciclo, esta era la menos decisiva, tal como lo veían en los cuarteles de los grandes partidos. Y así fue. El resultado deja algunas sorpresas, como siempre, en especial el pinchazo de Vox, que esperaba una subida mucho mayor, pero no tiene fuerza como para mover el escenario político nacional. Habrá que esperar a las andaluzas de mayo-junio, mucho más decisivas políticamente y con una candidata como María Jesús Montero que ha sido la número dos de Sánchez todos estos años, para que se mueva el avispero nacional mirando ya a las generales.
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