Nada como nacer en un territorio con 85% de tierras áridas y estepas, como Irán, para valorar cómo se usa el agua. Y nada como verse forzado a vivir exiliado de allí, tras ser acusado de bioterrorismo, para tener una opinión especialmente relevante sobre la guerra contra su país desatada por EE UU e Israel. En una ceremonia especial en la sede de la Unesco en París, este miércoles se ha anunciado que el científico Kaveh Madani (Teherán, 44 años) es el ganador del Premio del Agua de Estocolmo 2026, considerado el Nobel en este ámbito, que le será entregado oficialmente en agosto por el rey Carlos Gustavo de Suecia. Se trata de un gran reconocimiento para el impulsor del concepto de bancarrota hídrica, en la peor situación para su país, sobre el que llueven bombas. “Es un gran honor y una experiencia que me llena de humildad”, asegura Madani a EL PAÍS por correo electrónico. “Pero ojalá esta noticia hubiera llegado en un momento en el que pudiera celebrarlo con mis compatriotas. Luché con firmeza para proteger el agua y el medio ambiente en una región que ahora arde en el conflicto”.
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