Cenar ligero, poner la alarma antes de las siete de la mañana, irse a dormir pronto. No es la tediosa rutina de un trabajador en un día laborable, sino la que eligen los viajeros que han convertido en hacer deporte su principal objetivo vacacional. El turismo activo se ha consolidado en España como uno de los segmentos más dinámicos del sector. En 2025, el 21,4% de las experiencias turísticas ofertadas online en España incluían actividades deportivas, según recoge el último informe de la plataforma Yumping, posicionándose como la categoría con mayor crecimiento, solo por detrás de la oferta cultural. Su valor también se traduce en un importante impacto económico. En 2024, el turismo deportivo —que incluye viajar tanto para ver como para practicar deporte— generó más de 8.351,2 millones de euros en el país, según el informe de la consultora Lin3s. “El turismo deportivo ya no es una acción puntual, sino una auténtica estrategia territorial”, advertía el pasado enero Andrés de la Dehesa, presidente de la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores de Artículos Deportivos durante la cuarta edición de Fitur Sports.
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