Como una fuerza ingobernable y traumática que avanza entre las trincheras artísticas del siglo XX, la guerra atraviesa la obra de Jean-Luc Godard (1930-2022). Algunas veces, como tema o motivo iconográfico. En otras ocasiones, como un campo semántico, conceptual y emocional que vertebra la relación que el cineasta franco-suizo mantuvo con las imágenes y la historia del cine. Es una influencia que se deja sentir del principio al fin de su trayectoria: desde su primer cortometraje, Opération Béton (1954-55), a su última obra terminada en vida, Tráiler de la película que no existirá jamás: ‘Guerras de broma’ (2023). “Una película es un fusil teórico, y un fusil es una película práctica”, declaró Godard en una entrevista de los años setenta parafraseando un diálogo de La Chinoise (1967), para luego añadir: “Felizmente, no llevo un fusil porque soy tan miope que dispararía a mis amigos; con una película, tengo la impresión de ser menos miope”.
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