El éxito de ¡Torrente, presidente! ha reactivado esa leyenda urbana que dice que Santiago Segura hace las películas sin subvención. No sé dónde empezó tal sandez pero es dramático que un dato que —como tantos otros— se puede cotejar en dos clics quede marcado como real solo porque se adecúa a la visión del mundo que tiene alguna gente. La última entrega de Torrente no ha recibido ayudas directas ni subvenciones sobre proyecto. Tiene la financiación de Netflix y Atresmedia, teniendo la primera fama de ser muy generosa. No es difícil ver las ayudas recibidas por otras películas del autor; ayudas de las que, por cierto, Segura nunca ha hablado mal, sino todo lo contrario.
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