El joven Hernán Meneses Leal, que mató el viernes pasado a una inspectora e hirió a otras cuatro personas en un colegio de la ciudad minera de Calama, 1.500 kilómetros al norte de Santiago, tenía como blanco inicial niños “niños de primero básico [primer grado, de entre seis y siete años] y además quien se cruce”, motivado por “odio [al]… capitalismo, misantropía”. Así lo detalló, el fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña, durante la presentación de cargos formales en contra del atacante, para lo cual basó su acusación en lo que el estudiante de 18 años —y por lo tanto mayor de edad— escribió en un cuaderno encontrado en su casa y que mostraría que ideó su ataque por al menos cuatro meses.
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