Hace ya seis años apareció el tráiler de un juego sencillamente imposible por los elementos que prometía mezclar: mundo abierto de estilo medieval, combates cuerpo a cuerpo y a distancia, batallas a caballo, magia, dragones, robots mecánicos, físicas realistas, clima dinámico, exploración libre, misiones complejas, narrativa profunda, gráficos hiperrealistas y sistemas de juego interconectados; directamente parecía demasiado ambiciosos para ser real. El juego, el coreano Crimson Desert, llegó finalmente al mercado el pasado día 19, y su nota en el agregador Metacritic, un 78, ha sido un jarro de agua fría para quienes habían depositado en el juego sus esperanzas lúdicas (y hasta vitales).
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