Después de perder la semana pasada ante el Barcelona por 2-6 en el Alfredo di Stéfano en la ida de los cuartos de final de la Champions, lo primero que hizo el entrenador del Real Madrid al comparecer en rueda de prensa fue disculparse. “Pedir perdón a la afición, porque yo creo que no se merecen el partido que hemos jugado. Hemos estado muy, muy, muy lejos de la versión que queríamos”, admitió Pau Quesada. El técnico cogió las riendas del banquillo el pasado verano para tratar de impulsar un proyecto que desde que nació en 2020 había encadenado una decepción tras otra. Las vitrinas del club, en cambio, continuarán vacías tras la sexta temporada de vida y el cara a cara con el Barça, el equipo de referencia en el fútbol español y europeo, es cada vez más pavoroso para la entidad: 24 derrotas y un solo triunfo, con 92 goles encajados y tan solo 12 anotados contra las azulgranas. “Se ha visto a un Madrid que no queríamos, justamente del que queríamos huir, pero nos hemos vuelto a encontrar con ese Madrid que queremos cambiar”, añadió el preparador valenciano ocho días antes de caer otra vez más frente a las catalanas. El jueves, en la vuelta de la eliminatoria, el marcador en el Camp Nou fue incluso mayor: 6-0 delante de 60.067 espectadores, el récord de asistencia en el estadio desde que este reabrió en noviembre.
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