Una pesadilla. Así define Ana María García, de 61 años, la situación que padece junto a su marido desde que decidieron comprar un coche en uno de los concesionarios multimarca del Grupo Cobendai en Madrid. A la hora de reservar y pagar el vehículo (14.400 euros de su bolsillo y una financiación, a través de un préstamo, de 17.000) no hubo ningún problema, pero cuando llegó el momento de la entrega arrancó la odisea. “Hicimos la compra el 22 de enero. Buscábamos un coche que estuviera en stock, porque lo necesitamos para ir a trabajar y llevar a los nietos al colegio”, resume por teléfono sobre unas condiciones que les garantizaban poder disponer de su nuevo vehículo a finales de febrero o principios de marzo. Casi tres meses después de su compra, la pareja sigue pagando por un coche que no saben si llegará a recibir.
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