Por encima de atesorar sobresalientes objetos decorativos del mundo, la nueva sucursal del Victoria & Albert Museum en el este de Londres, V&A East, está dedicada a la creatividad como motor de cambio. Tal vez por eso tiene dos sedes en Stratford, el antiguo barrio olímpico de la capital británica. Su director, Tim Reeve, habla de una familia de museos. Él mismo despliega un trato familiar con quienes se sientan en los escalones del V&A Storehouse, el almacén del museo de 16.000 metros cuadrados convertido en galería por la agencia Diller Scofidio + Renfro. Inaugurado el año pasado con más de 250.000 objetos expuestos, de una cocina de Fráncfort de Margarete Shütte-Lihotzky a escala real a la silla Calvet de Gaudí, tal vez sea lo más revolucionario en términos de arquitectura museística que se ha levantado este siglo. ¿Por qué? Porque mete al visitante en el almacén. A pocos metros, se inaugura ahora la otra pata de la familia, un edificio cívico que, lejos de imponer un credo cultural, parece construido para escuchar.
Seguir leyendo