Calorcito, cielo y sol del Mediterráneo, la hermosa pista de Barcelona y la victoria ahí, tan cerca, a tiro. Acariciándola. En teoría, todo a pedir de boca para Arthur Fils, que lo tenía al alcance de la mano y por esos misterios inescrutables del tenis, ha terminado él solito enredándose entre sus propios nervios y lo dilata. Bastante más de lo previsto: 6-2 y 7-6(2), en 1h 40. Andrey Rublev, irreconocible, estaba aparentemente grogui, taciturno y sin el fuego que le caracteriza. Así que… “Es el mejor domingo posible, sin duda”, dice ya el campeón. “Pero también es cierto que al final podía haberlo hecho mucho mejor. No he sacado bien y he fallado golpes que no debía”, transmite el francés, segundo de su país que triunfa en Pedralbes tras Thierry Tulasne (1985).
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“ALCARAZ ME PATEÓ EL TRASERO…”
“Estar de vuelta a este nivel significa mucho. Me siento muy bien”, expresó un Fils sonriente tras hacerse con su primer Godó. El francés estuvo ocho meses sin poder saltar a la pista debido a una fractura por estrés en una vértebra (L5), pero este domingo volvió a alzar un trofeo más un año y medio después. “Pero puedo ir a más”, afirmó.
El francés hizo un discurso autocrítico y asoció el desliz en la segunda manga a que todavía debe ganar experiencia a la hora de cerrar partido como este. “En esas situaciones es muy difícil mantener la misma actitud y mentalidad porque empiezas a pensar que vas a ganar”, explicó el campeón en la sala de conferencias.
Y prosiguió: “Los números dicen que jugué muy bien, pero a veces no es fácil interpretarlos; he fallado en algunas ocasiones y podría haber hecho un par de cosas mejor”, se sinceró, aunque también admitió que este fue su “mejor partido de la semana”, por encima del que había disputado la tarde anterior contra el madrileño Jódar.
El francés va aproximándose a su mejor nivel, pero al ser preguntado sobre si se ve cerca de Sinner y a Alcaraz, recordó entre risas: “La última vez que jugué contra Carlos, me pateó el trasero”. Fue en Doha, en febrero. “Tengo que ser humilde, jugar a mi manera y ya pensaré en los dos después…”. “Son grandes campeones. Tal vez algún día pueda compararme con ellos, pero, por ahora, no”, añadió.
El próximo destino de Fils es Madrid, donde también competirá Rublev o el estadounidense Ben Shelton, ganador en Múnich. El ruso aseguró que ya no piensa tanto a medio o largo plazo como en el “día a día”. “He dejado de tener expectativas”, señaló. “No pensaba en el marcador, sino en dar lo mejor de mí”, finalizó.