“Tengo 600 euros: 300 que me han regalado en vales [talones para consumo en la caseta familiar] y 300 que pondré yo. Cuando los gaste, se acabó la Feria”. Así se pronuncia, aun admitiendo que probablemente incumpla su propio compromiso, Santiago González, un joven desarrollador informático sevillano de 22 años que cobra 1.200 euros al mes y cuya familia se ha gastado ya más de mil euros en la cuota anual de socio de una de las 1.040 casetas. Con una actitud similar afrontan los sevillanos y visitantes la Feria de Abril, que se inaugura este lunes con la conocida como cena del pescaíto y el alumbrao, el encendido de más de un cuarto de millón de bombillas (28.000 en los casi 4.000 metros cuadrados de la portada). Será la edición más cara de la historia: el Ayuntamiento ha gastado un récord de 4,5 millones de euros y los precios de las consumiciones, según Cristóbal Tripero, presidente de la Asociación de Titulares de Casetas (Atica), serán entre un 8% y un 10% superiores a los del pasado año.
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