La inesperada —aunque rumoreada— aparición de Madonna en Coachella durante la actuación de Sabrina Carpenter del pasado fin de semana se convirtió en uno de los momentos más comentados del festival celebrado en Indio (California). La reina del pop acompañaba a una de las estrellas del momento en su segundo fin de semana, y lo hacía para interpretar a dúo dos de sus canciones más míticas: Vogue y Like A Prayer. Para la ocasión, Madonna decidió recuperar de sus archivos personales el vestuario que lució dos décadas atrás, cuando presentó uno de sus trabajos más exitosos de su carrera, Confessions on a Dance Floor. Horas después de subirse al escenario, ese estilismo desapareció, según ha denunciado la artista. Ahora Madonna ofrece una recompensa para recuperar el icónico atuendo, tal y como ella misma ha contado en su perfil de Instagram, donde acumula 20,4 millones de seguidores.
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