Para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la concentración de poder en torno a la inteligencia artificial (IA) es un hecho. El Ejecutivo que dirige quiere situar a España en la primera línea del desarrollo de esta tecnología, al tiempo que alerta de los riesgos que entraña su despliegue sin control: puede potenciar las brechas sociales, concentrar la riqueza, erosionar las democracias e influir en el cambio climático. Su regulación y quienes guían su dirección se han puesto en la parte central del desafío. “Defendemos que la gobernanza de la IA debe estar en el pueblo, y no en las manos de un reducido grupo de personas”, ha dicho este miércoles en la primera reunión del Panel de Expertos en Inteligencia Artificial de la ONU, celebrada en el Congreso de los Diputados.
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