Este domingo, 26 de abril, se celebra el Día Internacional de la Propiedad Intelectual. Estos derechos, que han tenido y tienen que navegar a contracorriente, han sido, son y serán una conquista histórica, que no deberá caer en la inercia del algoritmo, sino en el crecimiento continuo de las obras nacidas del ingenio humano. Los derechos intelectuales, tomando como referencia el verso de Miguel Hernández, son como “el rayo que ni cesa ni se agota”. Son derechos vivos, en constante evolución y que forman parte del yo colectivo, es decir, del nosotros, que conforman un patrimonio material e inmaterial de los derechos de la creación y que redundan en el progreso cultural y social, sin importar la autopista de producción, distribución, formato, medio o dispositivo.
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