Federico de Madrazo retrató a Isabel II 28 veces, pero en ninguna de ellas la reina aparece con un ejemplar de la mariposa Graellsia isabelae engarzado entre esmeraldas, como aquel que lució en una recepción poco después de su descubrimiento en 1849. La reina de España, la alada, había sido hallada en los Pinares Llanos de Peguerinos (Ávila) por Mariano de la Paz Graells, catedrático de Zoología en el Museo de Ciencias Naturales y director del Jardín Botánico de Madrid, quien enseguida se la dedicó a la otra, la coronada, añadiéndole a su nombre el apellido isabelae. Isabel II acabó en el exilio. La mariposa isabelina, sin embargo, sigue siendo la más bella de España y de toda Europa, la reina indiscutible de las noches de primavera, que es cuando aparece buscando consorte en los bosques de pino silvestre de la sierra de Guadarrama, a caballo entre las regiones de Madrid y Castilla y León, y de cuatro sistemas montañosos más.
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