Hangzhou, la ciudad donde nacieron el gigante tecnológico Alibaba o el modelo DeepSeek y uno de los escaparates de la ambición china en inteligencia artificial (IA), ha lanzado una advertencia judicial sobre los límites laborales de esa misma tecnología. El Tribunal Popular Intermedio de esta urbe del este de China ha declarado ilegal el despido de un empleado al que su empresa intentó sustituir por IA después de degradar su puesto y rebajarle el salario un 40%. El fallo, difundido en vísperas del Día Internacional de los Trabajadores como parte de una serie de casos paradigmáticos sobre la protección de derechos laborales en el sector, marca una línea roja en un país decidido a liderar esta nueva revolución tecnológica, pero cada vez más atento a que sus costes no erosionen la estabilidad social.
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