Al menos en el muelle de Tenerife, operación concluida. El MV Hondius navega desde las siete de la tarde ya hacia los Países Bajos tras dos días en el Puerto de Granadilla, un mes después de que muriese el primero de los afectados por el brote de hantavirus en el barco. Han sido dos días en los que sus 107 metros de eslora, con toda seguridad, se convirtieron en el objeto metálico más fotografiado, filmado y escrutado de Europa y de buena parte del resto del mundo. El buque se despidió con tres bocinazos y aplausos desde el muelle. No sin imprevistos, porque al final, tras polémicas y tensiones, el barco tuvo que renunciar al fondeo pactado para contentar al Gobierno canario y la última fase del operativo de evacuación de pasajeros y tripulantes terminó bajando directamente sobre el muelle Ribera. El vendaval de las últimas horas de la tarde y el mar picado obligaron a un cambio de planes. “El Gobierno de España ha cumplido su objetivo con eficacia, con compromiso, con transparencia y con humanidad”, ha celebrado este lunes la ministra de Sanidad, Mónica García, con el crucero zarpando a sus espaldas.
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