Mientras los negociadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) abandonaban Ginebra el pasado 1 de mayo sin lograr cerrar el anexo clave que debía activar el tratado global contra las pandemias aprobado en 2025 —el mecanismo llamado a evitar que en la próxima emergencia sanitaria se repitan los desequilibrios vividos durante la covid—, un brote de hantavirus comenzaba a encender las alarmas internacionales. Al día siguiente, las autoridades sanitarias informaron de varios casos confirmados y sospechosos en el crucero ártico MV Hondius, que había partido de Argentina. La secuencia —fracaso diplomático un día y alerta sanitaria al siguiente— pone en evidencia que la comunidad internacional sigue discutiendo las reglas para afrontar la próxima pandemia mientras los patógenos continúan propagándose sin esperar a los consensos políticos.
Seguir leyendo