Florentino Pérez consideró hace ya algunas semanas que las circunstancias que se acumulaban alrededor del Real Madrid y de su figura como presidente requerían de algo muy inusual. Después de más de una década sin comparecer ante los medios para responder preguntas, este martes a las 16.00 convocó de manera sorpresiva una rueda de prensa para dos horas más tarde. Dijo, entre otras muchas cosas, que pretendía combatir a quienes aseguraban que reinaba el caos en el club, y su extensa comparecencia de algo más de una hora derivó en una acumulación deslavazada y repetitiva de duros ataques a la prensa, defensas del prestigio internacional del club y de su buen estado de salud, denuncias del caso Negreira y de tramas para desalojarle del poder, y avisos de su capacidad de resistencia: “Me tendrán que echar a tiros”.
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