La corrida fue un petardo auténtico, de esas que merecen un serio correctivo; un severo castigo, se entiende, para el ganadero por la desesperante invalidez de una corrida muy justa de presentación, cómoda de cara, como exigen las figuras, animales mortecinos desde su salida al ruedo, mansurrones en los caballos, sin una gota de casta en las entrañas y con esa nobleza tontuna e insípida que suele caracterizar a la mayoría de los toros de las ganaderías comerciales. Dos de los titulares fueron devueltos a los corrales, pero alguno más hizo méritos para seguir el mismo camino; lo negativo es que los sobreros no fueron mejores, por lo que el festejo resultó de un aburrimiento impropio de lo que debe ser un acontecimiento taurino. Festejos como el de hoy deberían estar prohibidos por ley porque suponen una estafa a los espectadores. Y en esa norma debería constar que se devuelva el importe de lo pagado porque el espectáculo ofrecido no se ha parecido en nada al anunciado.
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P. de San Lorenzo/Manzanares, Ortega, Aguado
Tres toros de Puerto de San Lorenzo -primero, segundo y tercero- y tres de La Ventana del Puerto, -devueltos segundo y cuarto-, justos de presentación y cómodos de cara, mansos, inválidos y nobles. Primer sobrero, de José Vázquez, bien presentado, manso e inválido; segundo, de El Freixo, bien presentado, manso y sin clase.
José María Manzanares: estocada (silencio); casi entera atravesada (silencio).
Juan Ortega: estocada (silencio); estocada perpendicular (silencio).
Pablo Aguado: media estocada _aviso_ cuatro descabellos _2º aviso_ y catorce descabellos _3º aviso_ (pitos). El toro fue apuntillado en el ruedo ante la imposibilidad de ser devuelto a los corrales por los cabestros. Pinchazo hondo y media estocada (silencio),
Plaza de toros de Las Ventas. 21 de mayo. Duodécimo festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).