La mujer trans que fue asesinada el martes por la tarde en Figueres (Alt Empordà, Girona) por su expareja, un hombre que había sido condenado el día anterior por un delito de maltrato contra ella y con orden de alejamiento en vigor, había acudido al hospital pocas horas antes de ser brutalmente apuñalada para recoger un parte de lesiones y llevarlo al juzgado. Pero por motivos que se no se conocen, Kim no acudió al Juzgado de guardia. Sin embargo, todos los indicios ―las llamadas a emergencias, las visitas a centros sanitarios, las denuncias y la petición de partes de lesiones― apuntan a que ella tenía la intención de ir a declarar y a la exploración forense. “La víctima denunció, pidió ayuda, fue al hospital, se estableció una orden de alejamiento… y acabó asesinada. Parece que los mecanismos no han sido suficientes”, resume Mar Cambrollé, presidenta de Plataforma Trans. “El sistema falla y hay que buscar en qué lo hace”, continúa.
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