“Se nos llena la boca con palabras como empatía y tolerancia, pero hay que ponerlas más en práctica”. Con estas palabras recogía hoy sábado su segunda Palma de Oro el cineasta rumano Cristian Mungiu, que ya ganó el máximo galardón de Cannes en 2007 con Cuatro meses, tres semanas y dos días. Mungiu ha logrado este doblete gracias a la robusta Fjord (Fiordo), una película llena de preguntas incómodas para las sociedades progresistas y bienpensantes. Protagonizada por el actor rumano-estadounidense Sebastian Stan y la noruega Renate Reinsve, la película advierte de cómo los prejuicios convierten a una sociedad que se cree abierta en intolerante a través de la historia de una familia de fundamentalistas cristianos en Noruega.
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