Fuerte tema. Pero que levante la mano quien no haya pensado en ello esta semana. No en matar a su padre, ya me entienden, sino en el Succession catalán que nos ocupa. Leo todo lo que se publica en el periódico sobre el caso y pongo especial atención a los comentarios de los lectores. Los indicios y tecnicismos penales son rigurosos y llamativos, pero lo que más me ha interesado de la trágica muerte de Isak Andic es el debate sobre familia, ambición y clase social. En internet se repite la frase-meme “los ricos también matan”, pero la cuestión más inquietante para mí es por qué una persona que ya es rica podría llegar a matar a su padre por aquello que ya tiene: dinero.
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