Ante la actual situación político-social urge dar respuesta a dos prioridades nacionales: la crisis institucional y la necesidades de la ciudadanía. Ante la acumulación de causas judiciales que afectan a los entornos del PSOE y de un Gobierno incapaz de sacar adelante leyes y presupuestos, ya ni siquiera caben explicaciones, sino que se imponen tres alternativas: moción de confianza, moción de censura o adelanto electoral. Si ni el poder Ejecutivo ni el Legislativo se deciden, el deterioro de las instituciones será aún mayor y solo beneficiará a los antidemócratas. En cuanto a las necesidades de la ciudadanía, se centran en la vivienda, las dificultades económicas, la precariedad laboral y el deterioro de la sanidad y de la educación. Para solucionarlas, urgen políticas que establezcan sus principios a partir de los preceptos constitucionales, uno de los cuales, muy olvidado, es el del artículo 128, que obliga a que toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad esté subordinada al interés general. Esto deberían priorizar nuestros representantes ante hipotéticas moción de confianza, moción de censura o adelanto electoral y no enrocarse en el y tú más o yo tengo la razón absoluta. ¿Lo harán?
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