En septiembre de 2017, cuando Abner Roldán y Karla Ly Quiñones estaban a punto de abrir las puertas de Café Comunión en el barrio de Santurce, en San Juan (Puerto Rico), el huracán María arrasó la isla. “Se llevó la entrada entera de nuestro local, tuvimos daños en la estructura y además no había servicio eléctrico”, cuentan. En lugar de despachar cafés detrás de un mostrador, decidieron hacerlo a pie de calle. “Lo preparaba en casa por la mañana y me bajaba a la acera de enfrente con un termo, leche y azúcar”, cuenta Abner. Lo regalaban y también aceptaban donativos, que invirtieron en reconstruir lo que la devastadora tormenta se había llevado por delante.
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