Es posible que ninguna serie haya tenido jamás un giro argumental tan gigantesco como el que la serie Sugar presentó en su sexto episodio. Tanto que si no han visto esta ficción (y tienen pensado hacerlo), mejor no sigan leyendo este texto. Para el resto, hagamos memoria: mientras se acercaba al final de su primera temporada, esta serie de detectives protagonizada por Colin Farrell cambiaba por completo su statu quo pasando de ser un neo-noir en la actual Los Ángeles a poseer un trasfondo de ciencia ficción. Todo lo que se había contado, ahora era otra cosa. Su personaje principal se revelaba frente al espejo como un alienígena, uno obsesionado, eso sí, con las películas de cine negro clásicas de estos humanos a los que observa y venera. Después de este vuelco, ¿cómo puedes continuar tu argumento sin trastocar del todo tu esencia? Eso es lo que trata de responder la segunda temporada de Sugar, que acaba de estrenarse en Apple TV.
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