Se ha subestimado el riesgo de que se filtren los datos con los que se entrena la inteligencia artificial (IA) médica. Es lo que asegura un artículo publicado este miércoles en la revista Nature, que pide aumentar el control sobre las grandes bases de datos médicos. Hasta ahora, los riesgos de filtraciones se habían analizado en su conjunto, considerando que eran relativamente bajos. Pero si se analiza paciente a paciente, como ha hecho este estudio, se ve que hay enormes diferencias. Así, el historial médico de una persona normativa se difumina entre la ingente cantidad de datos de estas bases. Pero las realidades de las minorías destacan; se pueden encontrar fácilmente si uno hace las preguntas adecuadas. Minorías raciales, personas con enfermedades raras, no binarias o económicamente desfavorecidas son fácilmente identificables, señala el estudio. Sus datos están expuestos de manera desproporcionada a ataques contra la privacidad.
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