Según datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el 85% de los graduados en Veterinaria encuentra un empleo acorde a su formación universitaria a los cuatro años de graduarse. Solo le superan en ese afortunado ranking los graduados en Medicina y Enfermería. “Este aspecto se explica en gran medida debido al carácter regulado de la profesión, ya que el ejercicio veterinario exige una titulación específica, lo que limita la competencia externa y garantiza que los puestos queden cubiertos por profesionales cualificados”, explica Carmen Pineda, vicedecana de Prácticas, Empleabilidad y Emprendimiento de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba (UCO).
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La emigración como salida
Ante este panorama, una salida que cada vez toman más egresados es buscar empleo en el extranjero, en países que necesitan de veterinarios. En España, por ejemplo, según datos del Informe socioeconómico y laboral del sector veterinario, la ratio de veterinarios por cada millón de habitantes es de 606. Esa cifra en Francia se queda en apenas 269, en Suecia en 300, en Países Bajos en 348 y en Alemania en 426.
“Pasa un poco como con Enfermería y Medicina, que los estudios de Veterinaria en España tienen bastante prestigio internacionalmente. Y además, en países como Francia, Reino Unido o Alemania tienen escasez de veterinarios, así que muchos egresados españoles encuentran trabajo con unas condiciones infinitamente mejores”, apunta Óscar Gutiérrez, de la Escuela Universitaria Mediterrani (Barcelona).