La foto de portada de El País Semanal de este domingo era la de un trabajador que, con las manos enfundadas en guantes de látex y sumo cuidado, tiraba de un panel del que colgaban algunas pinturas de Sorolla. El museo dedicado al pintor concluía sus obras de ampliación y este periódico se coló en la mudanza para hacer un magnífico reportaje. En él aparecían imágenes de las nuevas dependencias del museo, de los lucernarios que han colocado en los tejados para que la luz entre por todos lados, como le gustaba al pintor, del equipo de arquitectos que ha firmado el proyecto y de los profesionales que han intervenido en el transporte de las obras. Hubo algo que me impactó, porque revelaba el mimo con el que habían sido tratadas las pinturas durante el proceso: a pesar de no estar expuestas, habían sido colgadas para respetar su posición vertical.
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