Se denomina “Los treinta gloriosos” a aquel ciclo histórico (años 1946 a 1976) en el que el capitalismo fue mejor: crecía sin demasiados picos de sierra, creó en su seno el Estado de bienestar y tendió a corregir las brutales desigualdades que le habían acompañado durante las dos guerras mundiales y en su intermedio. Ahora se vive otro ciclo opuesto, caracterizado por lo contrario: continuas crisis que se superponen, acompañadas por una inequidad tan fuerte que rompe la cohesión de las sociedades y hace casi imposible que sigan coexistiendo en paz las dos caras del sistema: la política (la democracia) y la económica (el capitalismo). El profesor de la Universidad de París Jacques Rancière ha denominado a este periodo, por contraposición con el anterior, “Los treinta ingloriosos”.
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