Los grandes incendios forestales que arrasan la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid siguen activos y es probable que así sea durante los próximos días. La extinción es compleja y se ha visto dificultada por las fuertes rachas de viento, que han bajado de intensidad por primera vez en cuatro días este domingo. Tras varias jornadas de rápido avance, se han logrado contener muchos de los frentes, aunque se mantienen activas “varias cabezas” y los fuegos no pueden darse por perimetrados. Los bomberos acumulan horas de trabajo extenuante y los esfuerzos del operativo están en proteger poblaciones, evacuar de forma preventiva y evitar que las llamas de ambos fuegos se fusionen. Aun así, la Unidad Militar de Emergencias (UME) los trata y coordina como uno solo, y el Gobierno ha ampliado la emergencia nacional a Toledo, donde los ojos están puestos en un nuevo incendio con origen en Almorox y que se mueve hacia Madrid. Entre las tres regiones, hay afectadas ya 77.000 hectáreas y alrededor de 90.000 evacuados o confinados, según los últimos datos de Interior, que rebajan ligeramente la cifra estimada el sábado por la noche por las autoridades madrileñas. Solo en Ávila, son 50.000 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor incendio de la historia de España.
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