Era una desconocida. Hasta hace 11 días, en un bajo del número 3 de la calle de Edgar Neville, detrás del Corte Inglés de la Castellana, alrededor de 90 empleados encaraban el fin de julio como se encaran los meses de verano en la capital: con la alegría de que el ritmo de trabajo baja, las agendas se descongestionan y muchos proyectos quedan en stand by. Y nadie sabía ―al menos el público general― que ahí está la sede de una compañía cuyo nombre ya se ha hecho popular. Planifica Madrid, la empresa pública que el 14 de abril compró un lujoso ático de 485 metros cuadrados en Chamberí para que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso lo usase como “oficina”, ha dejado de ser una extraña y está en el ojo del huracán de un caso lleno de preguntas sin respuesta, explicaciones contradictorias y escasa transparencia.
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