El miércoles 15 de mayo de 2024, un día desapacible, lluvioso y frío, Marc Ortega, un vecino de Begur (Girona) de 23 años se desvaneció bajo el mar tras tres horas poniendo cabos guía en apnea -a pulmón- en el campo de boyas del Club Náutico de Sa riera. EL PAÍS explicó este accidente laboral mortal, del que se hizo cargo el Juzgado de Instrucción 3 de la Bisbal d’Empordà. Dos años y tres meses después, sus padres, Marta Cabañó y Paco Ortega, con el dolor reflejado en sus rostros, han vuelto a Sa riera. No entienden que la juez no haya tomado aún ni una declaración. Piden que se investigue. “Nadie ha declarado, los responsables de su muerte están tan panchos en su casa, como si no hubiera pasado nada”, reprocha Marta. El mismo sentimiento tiene Paco: “El Club sigue abierto, Marc no está, pues ponemos a otro y listo. Y no es eso, se han hecho las cosas mal”, lamenta. Marta, enfadada, espeta: “No seguían ninguna normativa, se lo pasaban todo por el forro!”.
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