Tal como reza el popular estribillo de Talking Heads, esto no es el Mudd, ni el CBGB. En realidad, esto es La Casella, una finca naranjera situada a 40 kilómetros de Valencia. Aquí, invitada por su propietario, al cual conoció cuando este regentaba una tienda de discos en Nueva York, veranea Roberta Bayley. Autora de una de las imágenes más populares de la historia de la música pop, la de los Ramones retratados en blanco y negro, perpetuada como portada del primer álbum del cuarteto, de Bayley sí podría decirse que es el CBGB, el mítico club neoyorquino que vio dar sus primeros pasos a Blondie o Talking Heads, o al menos, una parte fundamental de su legado. “Hilly [Kristal, propietario de la sala] me ofreció ocuparme de la taquilla porque él no quería hacer ese trabajo. El club llevaba abierto poco tiempo y solamente tocaban grupos desconocidos, la única condición era que interpretaran material propio, nada de versiones. Pronto vi que algo especial estaba pasando. Compré una cámara de segunda mano y empecé a fotografiar a las bandas”.
Seguir leyendo