“Es una vergüenza, una auténtica barbaridad”. Con estas palabras, la diputada socialista y responsable de Políticas Sociales de este partido en la Asamblea de Madrid, Silvia Monterrubio, denuncia que 3.047 personas esperan plaza a día de hoy en una residencia pública de la comunidad ―el año pasado por estas fechas eran solo 2.165―, que otras 2.794 están pendientes de acceder a un centro de día y que 16.780 más aguardan el servicio de ayuda a domicilio. Son 22.648 dramas familiares que deberían estar cubiertos por los servicios públicos, hermanos que hacen tetris para turnarse y atender a sus padres, mujeres que reducen la jornada o dejan de trabajar para cuidarlos, ancianos dependientes que malviven solos sin ayuda de nadie… La Consejería de Asuntos Sociales, a preguntas de este diario, no valora las cifras, que publica el propio Gobierno de la Comunidad de Madrid.
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