Miles de rescatistas continúan trabajando sin descanso a ambos lados de la frontera entre Nepal y el Tíbet, más de día y medio después de que un gigantesco desprendimiento de hielo y roca desencadenara una monstruosa riada que recorrió decenas de kilómetros por los valles del Himalaya. Unos rastrean las riberas en busca de supervivientes; otros avanzan con maquinaria pesada entre el lodo, los escombros y las carreteras destruidas. Durante el día, los helicópteros han sobrevolado las localidades que permanecen aisladas y han llevado suministros a sus habitantes. De momento, se han recuperado al menos 389 cuerpos en territorio nepalí y otros tres en la región tibetana, mientras 1.468 personas continúan sin localizar. Cerca de 600 son extranjeros, entre los que figuran cuatro ciudadanos españoles.
Seguir leyendo