El calentamiento global que vive el planeta debido principalmente a la quema de los combustibles fósiles es el gran elemento disruptivo del clima global. Pero a este problema motivado por el ser humano se le superpone ahora un fenómeno natural cíclico, El Niño, que contribuye a elevar la temperatura media mundial aún más y modifica en muchas regiones los patrones de lluvias. El Niño, un patrón climático caracterizado por el aumento del calor en la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico que acaba teniendo efectos en todo el globo, está activo desde junio y ya causa estragos en Latinoamérica, que van desde sequías a inundaciones. Y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) realiza un estrecho marcaje de su evolución para advertir de los efectos de un evento que en esta ocasión será muy intenso.
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