Fidel Castro, vestido con el mismo traje militar que usó el resto de su vida, habló frente a la multitud aquel 14 de septiembre de 1959, cuando su revolución apenas tenía nueve meses: “¿Ustedes creen que la revolución se hizo ya?”, preguntó a los niños congregados, el día en que convirtió el Campamento de Columbia, sede del poder militar del Gobierno de Fulgencio Batista, en la escuela Ciudad Libertad. La educación era una de las premisas clave de su proyecto social, una educación gratuita, universal, para hacer de Cuba “el primer territorio libre de analfabetismo en América Latina”. Durante aquel discurso, Castro volvió a preguntar a los niños: “¿Ustedes quieren ser buenos revolucionarios? ¿Qué es lo primero que tienen que hacer?… ¡Ah!, estudiar. Entonces, el niño que no estudie no es un buen revolucionario”.
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