De los tiempos de la reunificación alemana suele atribuirse a Margaret Thatcher aquella frase según la cual le gustaba tanto Alemania que prefería que hubiese dos. En realidad, fue Giulio Andreotti quien la dijo: bueno era él para dejar pasar un bon mot. Lo más interesante, sin embargo, es a quién se la robó Andreotti: a un François Mauriac que, testigo en la Primera Guerra Mundial y resistente en la Segunda, podía dar razón moral del “cuento de terror, guerra y dictadura” que, en buena parte, fue la historia alemana desde Sedán hasta la toma de Berlín. Curiosamente, la frase que sí utilizó la Thatcher en 1989 era mucho más terrible, y nos mete de lleno en los escalofríos de nuestra Historia de europeos: “Hemos ganado a los alemanes dos veces y ahora están de vuelta”.
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